¿Fin a la hegemonía de la Democracia Cristiana en Maipú?

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El pobre resultado obtenido por el abanderado de la Nueva Mayoría y militante de la democracia Cristiana Freddy Campusano, en su aspiración por llegar a la alcaldía de Maipú, en las recientes elecciones municipales, ha despertado una serie de análisis y proyecciones en los días posteriores a dicha elección, más cuando la propia presidenta nacional del partido la senadora Carolina Goic, ha señalado que “sabían que perderían esta elección, (a confesión de partes relevo de pruebas).

A falta de elementos investigativos más rigurosos o de antropología política, lo cierto es que mirado este resultado con cierta racionalidad y algunos elementos objetivos basados en los hechos y datos de la realidad, hay suficiente mérito para señalar que la performance de la candidatura de la Nueva Mayoría en Maipú es un fracaso total y absoluto en términos de lo que es el fin de una candidatura política que supone una lucha por alcanzar el poder que está en juego.

Claro está, como es la costumbre, se puede sublimar este resultado, en categorías emocionales que bien pueden satisfacer intereses derivados de  reyertas personales, interpretación que no cambia  los números que grafican los  pobres resultados, porque en definitiva lo que se jugaba en esta elección era un proyecto, una visión, de comuna, algo más trascendente para la sociedad local, que las riñas y los ajustes de cuentas entre miembros de un dividido conglomerado político.

Aquí surge un menudo problema en la mirada hacia el futuro, porque bien cabe preguntarse, si estarán  los partidos de la hasta ahora Nueva Mayoría, dispuestos – por lo menos en Maipú – a esperar cuatro años más para contemplar una primaria de uno de los socios derrotados en esta elección para nuevamente ponerse a la cola y hacer como lo ha hecho por espacio de 24 años, períodos en el que nunca la Concertación o  ahora  la Nueva Mayoría , tuvieron un candidato  a la Alcaldía que no fuera militante de la Democracia Cristiana.

Nuevamente los fríos e impersonales números, demuestran que en esta elección y particularmente en Maipú, un candidato independiente con el aval de su gestión municipal, casi duplicó la votación de un  conglomerado referente de los partidos políticos integrantes del Pacto de Nueva Mayoría, con la consideración que la candidatura independiente del alcalde en ejercicio, ChrsitianVittori, cargaba la pesada mochila de una situación judicial sobreexplotada por sus adversarios hasta niveles de cierta toxicidad y poco cristiano comportamiento entre camaradas y ex camaradas que parecían dispuestos a revivir la historia de Jacob y Esaú en las sagradas escrituras..

Este último elemento profundiza aun más las dificultades del conglomerado de la Nueva Mayoría, porque se atacó una campaña independiente satanizando o haciendo cómplices de algo a los electores que votaban por dicha opción, la que a la postre resultó ser más competitiva y  que por lo demás cuatro años antes estuvo apoyada precisamente por los que ahora la denostaron hasta el cansancio.

Un síntoma de este perturbador clima electoral maipucino, tiene su correlato en la composición que tendrá el nuevo concejo municipal, donde se observa la consolidación e irrupción de nuevos  liderazgos emergentes  en la expresión bien concreta entre otros  de Alejandro Almendares, Ariel  Ramos, Pedro Delgadillo, Gonzalo Ponce, a los que seguramente se unirán otros referentes que surjan de organizaciones o movimientos sociales representativos de la sociedad civil local, como  grupos ambientalistas, uniones comunales , de defensa de derechos ciudadanos ,  Colegio de Profesores, por  citar a algunos de ellos.

¿Dónde encaja en este  orden distinto y con los resultados en la mano, la repetición de la historia del 23 de octubre pasado, en cuatro años más?

Esta es una reflexión que al plantearse como interrogante, busca evitar el virus de las respuestas violentas e integristas del que desmoronándose, sigue pensando que es el terreno el irresponsable, mención aparte merece el escaso interés e indiferencia de la los electores para concurrir a elegir sus autoridades, (así lo hizo en el caso de la elección de alcalde, en que apenas el 27,5% de los y las  maipucinos /as habilitados/as para votar concurre a las urnas, eligiendo, en este caso a la alcaldesa de la comuna Catherine Barriga, con un 9,5% del total de electores, lo que no deslegitima en nada su elección, pero hace compleja una administración con tan escasa representatividad).

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