Ni Galgos ni Podencos, las lecciones de una elección en Maipú.

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Han pasado algunos días de las elecciones municipales versión 2016, toman fuerza las recriminaciones, especialmente de los perdedores que bien pudieron tener una suerte distinta.
Se separan las aguas  y se escudriña en el fondo de ellas, si lo mejor es un nuevo curso, si el problema es su estanco, o el rumbo que se ha desviado de los cauces normales.
Es curiosa la sensación de que todos pierden y todos ganan, porque ganan de verdad los que triunfaron, no importa si no son mayoría ni  representan a casi nadie, al final la victoria es estar un peldaño más arriba que el resto y el que triunfa dentro de las reglas del juego planteadas de igual forma para todos, no tiene que mostrar otra credencial más que su victoria, lo demás podría interpretarse en las palabras de Jean De la Bruyère “En el mundo hay sólo dos maneras de triunfar: por la propia capacidad o por la imbecilidad ajena”
En  Maipú, los candidatos que dividieron la votación de un mundo común asociado a la Nueva Mayorìa (el Independiente Christian Vittori  y el DC  Freddy Campusano), alcanzaron un total de votos que sumados ambos, habrán sido suficientes para ganar cómodamente la alcaldía.
La candidata ganadora (  Catherine Barriga de la UDI)obtuvo los votos que tradicionalmente suma la derecha y ganó la elección.
Otras candidaturas de izquierda o equidistantes de lo que ellos llaman el duopolio, si bien nunca estuvieron en las apuestas por ganar la alcaldía, mantuvieron sus porcentajes de votación.
A la luz de estas cifras bien podríamos decir en honor del Sr De la Bruyère, que los ganadores lo hicieron con algo de sus propias capacidades y con mucho de la imbecilidad ajena.
Es preciso señalar con un mínimo de objetividad , que estas connotaciones en nada desmerecen el triunfo legítimamente alcanzado en las Urnas por la representante de la UDI.
Otra cosa distinta es que aquellos que se reconozcan en la derrota, puedan apreciar con serenidad que cometieron errores, que actuaron con una irresponsabilidad política incomprensible y que se dieron gustos que “políticamente hablando,”  le van a costar caro en Maipú,  a la democracia cristiana en particular y  a los  socios de su  conglomerado  en general,  porque el futuro gobierno de derecha que asumirá por el próximo período, si no se dedica a cazar pokemones de colores políticos distintos,  -como es su instinto natural – , y por el contrario su gestión sin  ser rutilante cumple medianamente las expectativas de la comunidad maipucina, con seguridad se va a quedar un próximo período, por el contrario, si se impone en su gestión un estilo odioso y de hostigamiento como lo fue la anterior administración alcaldicia de la UDI  en Maipú, también tendrá asegurado el mismo final de tan infausto recuerdo ..
Por esto , no importa tanto ahora si los que han sido de la nueva mayoría o estaban en posiciones contrarias a la de la administración que asume,  ya estén por estos días y con mayor razón cuando se acerque la hora del cambio de mando local, negando  tres veces su  condición antes que suenen las campanas del templo, no radicará en aquello, ni en el lobby para mantener o arribar a algún privilegio  de parte  de funcionarios/as, empleados/as o autoridades electas u otros/as que abandonan el concejo municipal, la decisión que la ciudadanía , tomará para juzgar el trabajo de este nuevo gobierno comunal. Valdrá más la acción de gobierno comunal cerca de los ciudadanos/as, que las negociaciones canjes y compromisos   para gobernar y tener los votos de mayoría para ello.
Por otra parte, es admisible leer y escuchar tras el movimiento generoso del hidrostato muscular de algunos opinantes, algunas visiones alternativas de lo sucedido en las recientes elecciones que responden  básicamente a  críticas    contingentes o bien  consuetudinarias o crónicas.
Hay en estas abiertas y a veces destempladas críticas, retahílas   y supuestos,  cierto tráfico de resiliencia, que no termina de curar las  propias heridas y se reconvierte en  una suerte de charquicán de emociones que de manera progresiva  va anulando a otros porque aparecen en la tele, porque enfrentan como cualquier ciudadano la acción de la justicia, porque son de la extrema derecha, de la extrema izquierda,  del duopolio o ultrones, fachos, comunachos, canutos, beatos, cuicos, flaites, viejos,  y todas las categorías hasta el infinito que cada cual a su amaño , puede agrupar para vilipendiar o enaltecer  a su regalado antojo y según sean sus “justos” y “sublimes” intereses.
Se critica a todos, a los que votan, porque lo hacen de tal o cual forma, y a los que no votan como debieran votar, para no ser tontos, consumistas, televidentes,  y cuanto delirio llegue a la imaginación. (Aquí surge una primera contradicción de superioridad pseudointelectual ) y  seguramente con algún estímulo se elucubran luego,  realidades inexistentes,  en las que solo  cabe su pureza, su doctrina, su ejemplo de familia, de paternidad, de maternidad, de valores, dignidad, de consecuencia política, de santidad política,  y las mil y una monserga que recubren su bondad.
El futuro político de Maipú, no se resolverá,  por lo menos no se advierte por ahora, en un escenario al estilo Woodstock, ni resignificando el valor y el patrimonio de la comuna, borrando su esencia, la lección parece estar más cerca de encontrar convergencias de mundos y visiones comunes, de pensar un proyecto de ciudad , inclusivo,  solidario, para discutir sobre   propuestas e ideas para su desarrollo, la participación  social efectiva,  evitando el vomitivo y perturbado  afán de intrusidad y ataque a la vida privada de los actores políticos por sobre la valoración y concentración de energías en las  prácticas, las esperanzas y logros del colectivo comunitario.
Si se sana este espíritu, si se liberan los resentimientos, Si quiénes se dedican al servicio público a través de la política en Maipú, dejan de emporcar el nido de la representación política al que paradojalmente  quieren llegar, si el foco de la discusión está  en torno  de las ideas, poco puede importar si los que las llevan adelante son Galgos o Podencos, así se cumple la moraleja que se no hay que detenerse en cuestiones instrascendentes, olvidando así el asunto principal.