Viejas y nuevas prácticas políticas, astillas de la misma madera.

imagen

Si imagináramos proyectar una secuencia de imágenes iniciales, para introducir  el devenir de un pequeño guión con esta historia, nada mejor que pensar  en una transición que en  este caso con un sonido adecuado de alguna connotación épica, mostrara el avance de una legión difusa en un fondo  borrascoso, que se acerca firme  y decidida empuñando hacia lo alto el brilloso filo de las espadas de libertad, honestidad y transparencia,  con las que resueltamente se dirigen a redescubrir un nuevo mundo, más inclusivo, tolerante, más democrático y participativo.

Cruzan el telón frente a nuestra mirada  expectante, porque este grupo de héroes y heroínas, temerarios justicieros, se aprestan a luchar contra una sociedad invadida por la corrupción, la injusticia,  el abuso, las prebendas y las fuerzas del poder duopòlico, famélico, confuso y degradado., Allí van ellos a la caza de las moribundas ideologías a las que ya no quieren servir sino reemplazar, son jóvenes   audaces  resueltos y resueltas, cierto algunos no son tan jóvenes y vienen arrepentidos del mundo equivocado que ayudaron a construir, y que sienten ha sido una falsa quimera, una ilusión que no debieron soñar nunca y están ahí soplando el fuego de la nueva revolución y predicando que de los arrepentidos es el reino de los cielos o de la tierra para los que  no tienen  más horizonte que la de  sus propias divinidades.

Vienen del norte y del sur, son los verdes, los ecologistas, los ciudadanos, los progresistas, libertarios, autonomistas, igualitarios, son todos y todas y sus voces resuenan entre rìos y   brotan en paisajes agrestes, no a la exclusión, y el eco de las voces replica en las montañas NO no noooo,  no al sectarismo  y replican las montañas  No no nooo,  Nunca más al nepotismo,  nunca màs los mismos de siempre elección tras elección, Nunca más…

Y deciden luchar con las mismas armas del sistema corrupto, y sus elecciones poco democráticas, iniciarán la cruzada por ocupar uno tras uno los escaños del poder, irán por ellos  y repiten a voz en cuello que la única  batalla perdida es la que no se da y que no sobran muchos, faltamos todos…

Y viene la tarde y llega la noche oscura con malos presagios, porque ellos y ellas ya no están de acuerdo, porque descubren que el musgo que les molestaba en los muros ajenos, es el mismo que cubre sus propios muros, porque deben elegir de entre los suyos para tareas misiones importantes y se vetan, se profieren feas palabras, se agrupan, no, no son camorras no son cambullones, no es antropofagia política, no, porque eso es patrimonio de la vieja política, eso sería quitarnos parte de la existencia política a los que venimos caminando del siglo pasado,  y quedarse con un trozo de la historia, no es bueno, ni tampoco es justo, es una mala práctica.

Después de todo,  lo único que reconforta es de a poco volver a entender que  los predicadores del nuevo orden político, social, moral, ético y existencial, eran terrícolas de carne y hueso, y  a pesar que nos gustaba que hablaran diferente, nos alegra saber  lo mucho que nos  parecemos, solo que no nos habíamos reconocido, pero estábamos juntos, en el barrio, en algún ministerio, asesorando algo, boleteando, veraneando, el lucho era el lucho y la juanita la juanita, sschilenos todos.

Su mundo es nuestro mundo, solo quieren reemplazar los escaños del parlamento, velar por los derechos de las minorías circunstanciales, sacar  a los burócratas del aparato del estado y reemplazarlos por savia nueva, quieren girar el sentido de la justicia hacia una dimensión más humana, esperan cambiar aquello que funciona mal para ponerlo bien, para mejorar la calidad de vida de las personas, respetar sus derechos a una pensión digna, a educación y salud de buena calidad, éramos iguales, hablan como hablamos nosotros a los veinte a los treinta y los cuarenta y más, y hace falta un relevo, eso es algo natural., tanto como la resistencia a aceptarlo.