MAIPÚ, INICIO DEL AÑO ESCOLAR 2020 CERTEZAS E INCERTEZAS

DOS FENÓMENOS EXTRAORDINARIOS ANTECEDEN EL INICIO DEL AÑO LECTIVO ESCOLAR 2020

Estos son por una parte la manifestación social en pleno proceso eruptivo, el “estallido o rebelión social” y una enfermedad contagiosa con características de epidemia, conocido como Coronavirus, cuyo origen está situado en la república China, a 20 mil kilómetros de distancia de nuestro país.

Ha habido coincidencia en conocer el primer caso de esta enfermedad contagiosa acontecido en una ciudad al sur del nuestro país, justo cuando miles de estudiantes llegan a sus comunidades educativas.

MAIPÚ, NUESTRO ESPACIO TERRITORIAL, NUESTRAS AUTORIDADES, NUESTROS ESTUDIANTES:

La población escolar de Maipú, es numerosa en estricta correlación con sus más de medio millón de habitantes, dentro de amplios márgenes territoriales todavía en expansión, y con todas las expectativas y dificultades de una ciudad emergente donde conviven con fuerza y muchas veces con especial e inusitado protagonismo las más diversas expresiones del acontecer nacional, lo bueno y lo malo que sucede en Chile, igualmente sucede en Maipú.

Por ello el reconocimiento de acontecimientos con características diferenciadas como son el “estallido social” y la presencia de un problema de salud en ciernes, llevan a preguntarse si para la población escolar de los establecimientos educacionales del sistema municipal, (aproximadamente 17 mil estudiantes) la entidad sostenedora cuenta con protocolos de actuación que permitan en lo formativo orientar los procesos educativos, el fortalecimiento de las instancias de participación democrática, el derecho a la libre expresión en un marco de respeto mutuo, la promoción del autocuidado, la seguridad e identificación de factores de riesgo, así como el aseguramiento de canales de comunicación efectivos, directos, formales y fiables.

Ha sido el Ministerio de Educación a través de su División General de Educación, que ha entregado una serie de recomendaciones en un documento “Orientaciones Contexto Nacional” en uno de cuyos párrafos iniciales indica de manera integral lo que cito textualmente:

“En momentos de crisis, de cualquier índole, se altera el normal funcionamiento de las tareas y rutinas cotidianas; la multiplicidad de temas emergentes probablemente se manifieste en un período de ajuste institucional, por lo que en la actual contingencia nacional se requiere de un liderazgo directivo consistente, que permita responder de manera efectiva a los múltiples requerimientos y gestionar las tareas necesarias para apoyar a la comunidad educativa”

Estas guía general marca una suerte de declaración de principios, un derrotero a seguir o una idea de de base para enfrentar los hechos en un contexto y realidad que sería insensato omitir o desconocer., queda pendiente el desafío por operacionalizar estas orientaciones, sea por medio de un manual, plan o protocolo de actuación claro, comprensible y aplicable.

Un paso inicial es mejorar la percepción del rol y preocupación de las autoridades como una dedicación desprolija, lenta, desenfocada y de mucha improvisación, lo que es posible cotejar de manera sencilla, mediante un sencillo ejercicio:

¿Cuántos establecimientos fueron chequeados oportunamente (no con apuro el día antes de empezar las clases) en sus condiciones de aseo y salubridad de todos sus espacios, con alguna pauta o estándar de conformidad?

¿Se hizo levantamiento y se planificaron y supervisaron con anticipación (hubo tiempo casi tres meses) las condiciones de seguridad, infraestructura, cierres, accesos, redes húmedas, extintores , lugares de evacuación, emergencias etc.?

¿Se reforzó la señalética e instruyó la realización de ejercicios de evacuación y seguridad escolar?

¿Con algo de creatividad y mínima condición de prevención, se dispuso la instalación en salas y/o pasillos y/o baños, y/patios, de dispositivos para mantener gel desinfectante para promover la limpieza de las manos, uno de los principales agentes de contagio? (es justo reconocer que hay unas cuantas iniciativas de los propios colegios, dispersas, aisladas)

¿Hay informes de conformidad, de las condiciones mínimas de las salas de clases en cuanto a ventilación, iluminación?

¿Anticipando las condiciones de cambio de clima y la mayor vulnerabilidad para contraer enfermedades por parte de la población escolar de los cursos menores, se ha previsto alguna iniciativa para climatizar las salas de clases, a lo menos las que ocupan los estudiantes de nivel prebásico y primer ciclo?

¿Se entregará algún folleto, afiche, cartilla u otros elementos para tenerlos como o apoyo en la recepción contención y orientación de los estudiantes desde el primer día de ingreso ?

Si volvemos sobre el documento del Ministerio de Educación, cuando dice ”en la actual contingencia nacional se requiere de un liderazgo directivo consistente”surge de inmediato una gran duda cuando se constata que en la corporación de Maipú, empieza el año escolar y todavía no está claro quién dirige la totalidad de los establecimientos, algunos fueron rotados, otros directores subrogantes vienen de fuera del sistema local, entonces se debe suponer que habrá que dar tiempo a estos líderes para que primero conozcan la realidad en la que van a trabajar, luego se enteren de la cultura de las comunidades escolares y recién entonces lideren el proceso educativo(si es que la contingencia lo permite).

Este proceder tan rudimentario, deja una gran inquietud sobre el sentido de responsabilidad con que se inicia el año escolar, una suerte de abstracción de la realidad, y sin llegar a sobredimensionar los hechos, es esperable que las autoridades en sus distintos niveles, estén a la altura de las responsabilidades inherentes a sus cargos, y el deber que les compete como garantes de este proceso (deber que en Maipú al menos por omisión u otras prioridades, pareciera relajado).

En este contexto social en que transcurre la vida escolar de miles de niños , niñas y jóvenes, la autoridad superior tiene un rol inesquivable para garantizar y proponer todas las iniciativas que tiendan a la protección y bienestar de todos los estudiantes, velando por brindarles ambientes acogedores y seguros , tarea que debiera comprometer la colaboración de todos los actores educativos.

Sergio Benvenutto Donoso
Profesor de EGB, Pontificia Universidad Católica de Chile
Magister en Gestión y Administración Educacional
Licenciado en Educación.

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